2 – El Cuerpo y La Mente
-Hablemos un poco del vínculo entre la salud mental y la salud física. Hace poco, un prestigioso psicoanalista decía que una persona que generó cuatro tumores en diferentes etapas de su vida, evidentemente está desorganizada energética y psicológicamente. ¿Hay una relación entre la insatisfacción y las enfermedades?
-En mi libro El Camino De La Autodependencia yo empiezo contando una historia que dice que a un señor le regalan un carruaje y que al tiempo se da cuenta de que el carruaje solo, no le sirve para nada. Que necesita conseguir caballos. Y que después tiene que buscar un cochero. Yo uso esa parábola, que es muy antigua, para explicar que nuestro cuerpo es nuestro carruaje. Que nuestros impulsos y deseos son nuestros caballos. Y que el cochero es nuestras parte espiritual y nuestra cabeza. Y que el viaje se hace con todo eso. Pensar que lo que le pasa al carruaje no tiene nada que ver con los caballos es tan absurdo como pensar que el cochero empuje el carruaje para hacerlo andar. Quiero decir, nosotros somos lo que sentimos, somos lo que pensamos, somos nuestro cuerpo. Un viejo maestro que tuve solía decir: ¿Por qué decís que te duele la cabeza?, ¿porqué no decís que te estás doliendo, mejor?
Una prueba muy contundente fue en los años ochenta, se confirmó absolutamente la bondad de las endorfinas, una sustancia que genera el propio cuerpo y que tienen una influencia maravillosa en nuestra salud: las endorfinas tienen efecto antiinflamatorio, antiinfeccioso, muchas veces efectos anticancerígenos y que hasta generan un estado de bienestar y relajación. Es una especie de morfina, pero generada por nuestro propio cuerpo. El asunto es saber en que situaciones generamos más cantidad de endorfina. ¿Querés saberlo?
-Muero por enterarme...
-Primero, mediante la risa. Segundo, durante el acto del sexo. Tercero, practicando actividad física suave no competitiva. ¿Está claro?
Reírse mucho, hacer deportes y tener orgasmos genera una cantidad fabulosa. Yo recomendaría: “Si usted puede hacer el amor riéndose, en un campo de golf, ya no habrá nada que puede pasarle en la vida.”
3 – La Búsqueda De La Felicidad
-Usted suele sostener que la felicidad es posible, que es un hecho concreto. Parecería, sin embargo, que hubiera mas tendencia a la desdicha que a la felicidad. ¿Qué recetas prácticas, que pistas podemos seguir para conseguir ser felices?
En mi próximo libro, en que voy a hablar justamente sobre el camino a la felicidad, rescato mucho todo esto que decía antes de trabajar “de la piel para adentro”. Yo no estoy seguro de cual es la fórmula para ser feliz. Pero parece estar claro que hay una fórmula para la desdicha, la fórmula de la infelicidad. Esa fórmula se podría esbozar hasta matemáticamente. Esto sería “D” (desdicha) es igual a “E” (Expectativas) menos “R” (realidad). Es decir, cuanto menor sea la realidad que me toca vivir comparada con mis expectativas respecto de la realidad, también la desdicha será mayor, ¿está claro? Solamente cuando la realidad se iguala a la expectativa, la desdicha cae. Y mucho más se supera. Está fórmula, universalmente aceptada por nuestra cultura, y enseñada con otras palabras. Es la garantía de la infelicidad.
D=E-R
¿Entonces está mal tener expectativas?
A nosotros nos dicen que las expectativas se transforman en ambiciones, y que las ambiciones son maravillosas para nuestro futuro y nuestro progreso. No está mal tener expectativas, si se tiene en claro que son eso, expectativas. Pero hay que tener mucho cuidado en cómo se las dimensiona, porque caemos en una trampa de la que después es muy difícil salir, si después la realidad no coincide con ellas. Yo digo, trabajemos sobre nuestras expectativas, o intentando cambiar la realidad todo el tiempo- Buda decía que la única manera de cancelar la infelicidad es cancelar el deseo y el anhelo. Y que el camino de la paz es la aceptación de las cosas tal como son. Yo no digo que ahora vamos a transformarnos todos en lamas. Digo, simplemente, que nos han educado para no estar a la altura de nuestras expectativas. Y después, ¿cómo te librás de esa carga?
- Usted dice que cargamos con un mandato, casi cultural?
Cargamos con un montón de mandatos. Te voy a describir otro, que cuando lo digo muchos se enojan conmigo porque no me entienden: También nos educan diciéndonos que es con esfuerzo que se consiguen cosas y que, junto esas cosas, llegará la felicidad. La verdad que yo creo que eso es una gran mentira. Una mentira socialmente aceptada, universalmente determinada, pero una mentira al fin. Yo no creo para nada en el esfuerzo como camino para hacer algo. Digo, no creo que haya que esforzarse, sino que hay que dedicarse, que no es lo mismo. La dedicación a algo, la apuesta de todo lo que soy al servicio de un proyecto, no es un esfuerzo. Yo no creo en el esfuerzo, en el sentido de forzarme a hacer lo que no quiero hacer. No creo en los logros que se consiguen desde el esfuerzo. Sí creo en la elección de un camino, si creo en los rumbos que me fijo. Cuando digo esto, nunca falta quien me dice: ¿pero usted no tuvo que esforzarse para recibirse de médico?, y la verdad que para mí no fue un esfuerzo. Yo me dediqué a esto porque quería hacerlo. ¿Por qué crees que tengo problemas de sobrepeso y no puedo solucionarlo? seguramente, porque todavía vinculo la idea de adelgazar con el esfuerzo. El día que lo empiece a tomar como una dedicación, seguramente voy a tener mejores resultados. Digo, el esfuerzo dura solamente lo que dura la fuerza de voluntad. La dedicación puede durar toda la vida. Pero bueno, nos dicen que, “si no te esforzás nunca vas a tener nada.”
-Hablando de mandatos, supongo que también muchos conflictos individuales devienen de una demanda social. “me siento un fracasado” o “me veo gordo”, comparándome con ciertos modelos establecidos.
- Yo te aclaro que, en mi caso, me veo gordo respecto de mí, ya no puedo jugar al tenis una hora y media (Risas). Pero es cierto eso. Tan cierto que, por eso, se generan distorsiones complicadas. Una chica que se compara con una modelo ideal y se ve gorda, puede terminar en la anorexia. Un tipo que no le da el presupuesto para comprarse una 4x4 pide un crédito que después no puede pagar y se funde. Un chico que no puede comprarse unas zapatillas de 150 pesos siente que es un tarado. Y ahí volvemos a la ecuación de antes, a la “E” y a la trampa a la que eso nos conduce. (Erich) Fromm decía que la sociedad suele convencernos de que primero hay que tener, para después hacer y finalmente ser. Cuando el orden correcto justamente es al revés: En realidad, uno tiene que poder ser, para poder hacer, y una vez que lo hizo, va a poder tener.
-Muchos vinculan la felicidad con el éxito.....
-Otro error. Yo puedo asegurarte que no todos los exitosos son felices. Y no todos los felices son exitosos. Es más, ni siquiera está bien homologar la idea de felicidad con la de la alegría. Nos dicen que un tipo es feliz cuando está alegre o contento. Eso es otra cosa. Creo que la felicidad tiene que ver con tener la paz con vos mismo, con la serenidad interior, con la tranquilidad del espíritu, que no tiene que ver con lo que tengas ni con lo que te esté pasando. Quiero decir, uno no deja de ser feliz por lo que le esté sucediendo. Uno no puede estar triste porque alguien querido está sufriendo, y sin embargo ser feliz. La tristeza forma parte del camino, Y como tal, es parte de tu camino hacia la felicidad. Para sintetizarlo, la felicidad tiene que ver con estar en el camino más que con llegar a algún lugar.
-Se acuerda de aquel poema de Nadine Stair, que muchos le atribuyeron erróneamente a Borges, que decía: “Si pudiera vivir nuevamente me relajaría más, sería menos perfecta, tomaría muy pocas cosas en serio...”, muchos recitan ese poema como una queja cuando parece ser un poco tarde.
Los sufis (El sufismo es una línea de pensamiento que preconiza la búsqueda del camino interior) dicen: “Solamente cuando el alumno está preparado, el maestro aparece”.
Bueno, a vos te van a llegar muchos mensajes a lo largo de tu vida, pero únicamente los vas a ver cuando estés preparado para eso, antes no. Vas a cruzarte mil veces con el que va a enseñarte, pero no lo vas a ver hasta que no estés preparado para eso. Y la vida, a fin de cuentas, es un maestro que enseña todo el tiempo. A veces contesto medio de broma cuando, después de una charla, alguien se acerca y me dice: “¿Porqué no me habré encontrado con vos hace veinte años para que me dijeras estas cosas? Y yo le contesto: “En primer lugar hace veinte años no hubieras querido escucharlas. Y lo más importante. ¡Yo no las sabía! (Risas)
No es cierto eso de que, de poder volver atrás, uno haría lo contrario de lo que hizo. Seguramente, si uno tuviera la oportunidad de volver a vivir, haría otra vez lo mismo. Uno hace, simplemente, lo que cree que es mejor en cada momento, Y está bien, si no sería un estúpido.
4 – De Hombres Y Mujeres
Si uno independientemente de donde haya nacido, pudiera hacer, pero también detectar, donde está la ilusión de nuestra realidad ficticia, o saber cuando dejar que las cosas fluyan sin forzarlas, sería verdaderamente sabio. En algún momento de la vida: empezar a buscar otras verdades que nunca le contaron.
En definitiva buscar la sabiduría que nos permita vivir mejor. ¿Por qué por lo general esto se da arriba de los 50 años? Porque estás de vuelta de muchas cosas.
¿Y porque mucho mas en las mujeres? Bueno hay varias teorías sobre esto. La mía es que, simplemente son superiores. Pero, para que no suene demagógico y para no dejarlo ahí, ahondemos un poco más.
Durante décadas las sociedades machistas pensaron que cierta superioridad intelectual del hombre se debía a una cuestión de mejor aprovechamiento del hemisferio izquierdo del cerebro. Luego se detectó un mejor aprovechamiento del hemisferio derecho en la mujer, el que se ocupa de la visión global, la intuición, el sueño, el que se ocupa del bosque y no del árbol. La mujer no necesita ejercer el control sobre la realidad, como le ocurre al hombre. Básicamente, la mujer es capaz de aceptar que tiene cosas que aprender de otros, cosa que al hombre le cuesta horrores. Para un varón suele ser un ataque de ego.
-Y ¿qué tiene que decirles a quienes sostienen que el hombre es intelectualmente superior a la mujer? Lo afirman argumentando que casi toda la música, lo mas importante de la literatura, los grandes descubrimientos, los mas importantes avances de la ciencia fueron conquistas puramente masculinas.....
-Científicamente parece estar comprado que el hombre tiene mas tendencia a pensar en forma práctica, a hacer mas análisis puntuales desde la lógica y lo racional, y que la mujer tienen mas facilidad para desarrollar las otras inteligencias. Osho dice cosas interesantes: una que las mujeres tienen una “complitud” que el hombre no tiene. Y por, lo tanto, no tienen nada que demostrar. Que el hombre si necesita demostrar todo el tiempo, conducta básicamente basada en lo sexual. Tiene que demostrar que tiene erección, que todavía es macho, que puede dar placer. Osho dice eso ha condicionado al hombre y, en su afán de demostrar todo el tiempo, posiblemente genere mas cosas.
5 – La Autoestima.
-¿Me nombra algunas ventajas y desventajas de la autoestima?
-La desventaja es que se distorsione el concepto de autoestima. Porque la autoestima siempre supone una ventaja. Es darme cuenta que tiene que ver con mi propia valoración. Necesariamente, yo empiezo siendo valorado por otro. Nadie genera su propia autoestima, sino que tiene que ver con la mirada del otro. Y en lo posible, tiene que ser alguien valioso para vos que, además, te encuentre valioso. ¿Está claro el concepto? Si eso nunca te pasó, estás complicado. Alguna vez te va a tener que pasar. Sin haber conquistado ese espacio, te a va a resultar muy difícil construir algo. Te vas a sentir valioso en tanto y en cuanto te vean valioso. Será la mirada de papá y mamá, de tus hermanos, de tu pareja, de tu jefe, o en última instancia, de tu terapeuta, por que no.
-La autoestima también tendrá que ver con confrontar las propias incapacidades, supongo...
-Muy bien, pero ojo que confrontar no debe entenderse como “oponerse a”, sino como aceptar esas incapacidades. Autoestima no significa cambiar mis incapacidades. Significa aceptarlas. Cuando yo me estimo, no significa que me quiero mucho, sino que se lo que valgo, con mis virtudes y mis defectos. Y permitirme cambiar esos defectos, cuando sea el tiempo del cambio, pero no pelearme con esos defectos. Yo digo que la autoestima no consiste en sentirse orgulloso de que uno se haga caca encima. Es, sí aceptar que uno tiene incontinencia y ver que se puede hacer para evitarlo.
6 – La Pareja
Un reclamo típico de la mujer de estos tiempos es que el hombre no la escucha. Estudios recientes parecen haber encontrado una explicación de la incomunicación de la pareja actual. Fíjese que curioso: aseguran que, por una cuestión de géneros el hombre pronuncia unas 4000 palabras por día y la mujer unas 7000. Eso explicaría por qué, a la noche el marido prefiere hacer zapping con el televisor mientras su mujer le cuenta sus problemas.¿usted que dice al respecto?
-Está claro que, ante cualquier problema, los hombres tenemos tendencia a encerrarnos, a quedarnos callados, mientras que las mujer, al revés, prefieren compartirlo. Esto ya lo decía Jhon Gray en libro de Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus. Eso provoca cierta desintonía, pero como si fuera poco, el hombre, al escucharla, como tiene el mandato de resolverlo todo, opina. Y la mujer sólo quiere contarle el problema, quiere ser escuchada, no le está pidiendo una solución. Entonces después él dirá: “Para qué me contás los problemas, si después hacés lo que se canta?. Son malentendidos, como cuando el hombre se encierra en sus problemas, y ella cree que él está enojado, cuando sólo se está “encerrado” en él mismo.”
- "Al principio de la relación, él era puro besos y caricias.
Mi marido se olvidó de todo eso y ahora sólo me toca cuando quiere hacer el amor".
Como terapeuta, ¿le resulta familiar esta queja?
-Por supuesto, y siempre contesto lo mismo:
Plantéense el desafío de ser cada día una mujer nueva para un hombre nuevo.
Un amigo mío suele decir: "Hay que ser muy macho para levantarse a la mujer de uno".
A mí me parece una frase gloriosa, porque es relativamente fácil andar de levante por ahí.
Pero hay que ser muy hembra para seducir al marido de una y tenés que ser muy macho para seducir a tu esposa.
Lo que hay que entender es que la seducción es algo que se cultiva, se promueve, se sostiene y se explora permanentemente.
Yo me pregunto: ¿cuántas veces puede uno hacer el amor con su pareja, los sábados a las 5 de la tarde, en la misma posición? Diez? Veinte? Cincuenta?
A la cincuenta y uno, o cambiás de día, o cambiás de hora, o cambiás de posición, o cambiás de esposa. (Risas)
Para no tener que cambiar de esposa, qué bueno sería recrear la relación, esto es, crearla otra vez.
Descubrir de nuevo el vínculo que alguna vez nos hizo encontrar.
Pensar que uno fue elegido una vez y para siempre es lo peor que le puede pasar a alguien en pareja.
¿Qué se supone que atenta más contra la armonía de una pareja?
¿La crisis económica, el mal sexo, la rutina? ¿Hay un ranking?
Yo digo que hay monstruos que atentan contra la vida en pareja.
Y creo que hay uno, al que llamo "el monstruo de las tres cabezas"; porque son tres conflictos que se comen el vínculo.
Uno es la lucha por el poder, por ejemplo quién gana más dinero, quien es el que hace uso de ese dinero, quién rinde cuentas y quién no.
La segunda cabeza es la imagen idealizada del otro.
Pretender que el otro sea el mismo del que nos enamoramos, sin que nada se renueve ni recree.
La tercera cabeza de este monstruo es la falta de comunicación, que también tiene que ver con el desencuentro sexual, que también es una forma de incomunicación.
Si uno puede zafar de esas tres cabezas, le queda otro abismo peligroso, que es el de la rutina, que suele tragarse parejas enteras.
-¿Y por qué temas discute la pareja argentina?
-Según las estadísticas, el 70 por ciento por temas económicos.
Es más, mucho desencuentro sexual es generado por ese tipo de discusión.
Y pensar que hace unos 30 años era exactamente al revés: si había problemas en la cama, después venía la extorsión del hombre con el dinero.
Otro tema típico de discusión es la educación de los hijos, opiniones divergentes sobre cómo hay que criarlos.
-Una problemática muy actual es la de los hijos que se van probar suerte al exterior.
Esa es una pérdida muy fuerte para un matrimonio. ¿Aparece eso en terapia?
-Sí, pero yo tengo una idea respecto de eso: creo que si tu hijo decide viajar a buscar su futuro en otro país, aunque te duela mucho, significa que la educación que le diste fue exitosa.
Vos no lo pariste y criaste para retenerlo, sino para que elija.
Si tu hijo decide volar, es que vos le diste las alas.
Y era lo que tenías que hacer, aunque duela.
7 - La Culpa Y El Miedo
-¿Qué me dice de la culpa? Tiene sus defensores y sus detractores
Usted ha polemizado con algunos colegas al respecto...
-La principal ventaja de la culpa es que, si no existiera, ¿de qué viviríamos los terapeutas? (Risas).
Como ventaja, no se me ocurre ninguna otra.
Es tanto el daño que la culpa le ha hecho a las personas, es tan lastimoso lo que genera en los individuos, que uno no puede rescatar nada positivo de ella.
La culpa es siempre un acompañante siniestro y una trastocación de un resentimiento encubierto.
-¿Hay un mecanismo que la genera?
-Creo que sí. Yo pienso que "me acuso por no acusarte" Y "me agredo por no agredirte".
Es como un mecanismo de protección hacia el afuera y una manera de re-dirigir mis broncas hacia mí mismo.
Quiero decir, hay que diferenciar la responsabilidad de la culpa.
Si yo te lastimo, voy a responsabilizarme de haberte lastimado. Pero no voy a acusarme por eso.
Estoy harto de los que viven golpeándose el pecho sintiéndose culpables mientras siguen haciendo las mismas macanas.
Conozco personas que van a rezar a todos los santuarios posibles para seguir con sus mismas miserias, sin intentar cambiarlas.
Prefiero al que se hace responsable, el que busca la reparación y la modificación de lo que pasa.
Cargar con una culpa es martirizarse, te diría que sin ningún sentido.
Acá volvemos al pasado. Muchas culpas se traen de antes...
Obviamente. Nuestras madres, sobre todo, hacen muy bien ese trabajo culpógeno.
Es como el chiste de humor negro que dice que en la tumba de una madre judía había una lápida que decía: "¿Vieron que era grave?".
¿Y el miedo? Usted suele decir que no se nace con miedo, sino que uno lo aprende a medida que crece.
-Sí, otra cosa diferente es el susto, que es una respuesta natural e instintiva frente al peligro.
Digo, si vos escuchás un ruido fuerte de golpe, lo más probable es que te sobresaltes.
Es una respuesta a un peligro o una amenaza.
Pero hay un miedo, que es el complicado, el que es aprendido, porque te lo enseñan.
Es el que paraliza, porque además es irracional.
Yo digo en uno de mis libros: uno puede estar en una conferencia, por ejemplo, y que entre un león furioso.
Ahí, lógicamente, nos vamos a asustar porque hay un riesgo concreto de peligro físico.
Otra cosa es estar en ese mismo lugar y tener miedo de que entre un león.
Y lo malo del miedo es cuando no se lo enfrenta.
Yo digo que el miedo es como un dragón que tiene la espalda blindada.
Entonces, no se lo puede atacar desde atrás, tenés que enfrentártele.
Sólo vas a vencerlo si le peleás de frente, nunca corriéndolo desde atrás.
A mí me pasó, después de un aterrizaje forzoso, muy bravo, en el aeropuerto de Dakkar, que me quedó miedo a volar.
Sólo pude quitármelo tiempo después, cuando un amigo me invitó a hacer un curso de aviación, donde aprendí detalles técnicos, cómo se pilotea, cómo se lee una hoja de ruta, es decir, pude empezar a tener mejor control de la situación de volar.
Bueno, la cosa pasa por ahí, por tratar de tener el control sobre lo que sucede.
Krishmamurti dice que el miedo es un invento del pensamiento...
-Sí, y agrega que "Es una frustración del pasado proyectada en el futuro".
Quiere decir que es como un puente que saltea el presente y conecta al pasado (un episodio doloroso vivido o imaginado) con el futuro, proyectando la misma situación.
Está bien eso del "invento del pensamiento", porque nadie puede saber qué le va a pasar anticipadamente.
Hay un cuentito que dice que un hombre lleno de miedo va a ver a un sabio.
Le dice: "Tengo miedo, porque cada vez que me doy vuelta siento que me siguen.
A todas partes que voy me pasa lo mismo, me doy vuelta y creo que hay personas que me están persiguiendo".
Y el sabio le dice: "Bueno, no te des vuelta."
Quiero decir, yo soy el que crea las sombras cuando me persiguen.
Yo soy el que busca los peligros y, cuando los encuentra, cree que no estaba equivocado.
Yo soy el que fabrica el miedo cuando lo busco.
-¿Y la fobia y el pánico, qué tienen que ver con el miedo?
-La fobia es una patología del miedo.
Y el pánico es una patología de la ansiedad.
No hay que relacionarlo con el miedo, sobre todo ahora que se confunden las cosas con los famosos "ataques de pánico", que no son otra cosa que crisis de ansiedad.
La fobia sí es una enfermedad del miedo.
La diferencia entre uno y otro es que los ataques de pánico se pueden curar en el ciento por ciento de los casos, con diferentes métodos, con medicación o no.
Con la fobia no es tan sencillo, a veces hay que trabajar mucho más.
-¿Hay una lista de miedos que son los que más se repiten?
-Los que más aparecen suelen ser la soledad, la impotencia (no la sexual, sino la de no poder con las cosas) o perder el control de la propia vida.
De todas formas, así como una teoría afirma que no hay varias enfermedades sino que existe "la enfermedad", y que es lo que da origen a todas las demás, yo escribí un artículo que dice que todos nuestros miedos, nuestras neurosis, tienen el mismo origen, la misma raíz, y es el miedo al abandono. Creo que todo lo que hacemos en la vida lo hacemos para conjurar el fantasma de ser abandonados, si no hacemos lo que se espera de nosotros. A fin de cuentas, todos tenemos un yo neurótico que vive preguntándose: "¿Qué debería hacer yo para que me sigas queriendo, o para que me sigas admirando, o para que no me despidan del trabajo, para que no me digan adiós? El miedo básico, creo, es al abandono. Por eso le tengo miedo a la soledad, por que implica que alguien se haya ido de mi lado. Y le tengo miedo al descontrol, porque sé que si pierdo el control, también perderé al que tengo al lado. Y le tengo miedo a la impotencia porque, si no puedo, tampoco te vas a quedar al lado mío. En realidad, cuando decimos que tenemos miedo al fracaso, a la miseria o a la pobreza, nuestro miedo es que nadie nos va a querer si estamos en esa situación. Y acá aparece otra vez nuestra querida mamá, quien nos repitió hasta el cansancio: "Si seguís así, nadie te va a querer". (Risas).
8 – Los Argentinos y el Futuro
Empezamos esta charla hablando de la crisis argentina. Le propongo cerrarla volviendo al tema, con algo que usted crea que muchos argentinos deberían saber...
-Bueno, quisiera contarles un cuentito que tiene mucho que ver con lo que nos pasa y los tiempos que están por venir. Resulta que hay un señor muy poderoso que es el principal sostén de una iglesia, gracias a sus donaciones permanentes. Un día, este señor se aparece por la iglesia para decirle al cura que su situación es pésima, que está afrontando una severa crisis económica y que, lamentablemente, no podrá seguir ayudándolo, que no cuente más con su colaboración. El sacerdote le dice: "No te preocupes, hijo mío, ya verás que las cosas mejorarán el año que viene y recuperarás lo que perdiste. Todo va a solucionarse". El hombre le dice que eso es imposible, que su debacle financiera no tiene retorno y que está en la bancarrota total. Antes de irse, el cura le dice: "Hijo, quisiera que probaras con algo que hacían nuestros antepasados cuando tenían una dificultad. Ellos sostenían en el aire un libro de los Santos Evangelios y lo dejaban caer abierto en el piso. Según en la página que quedara abierta, debían señalar con el dedo una frase, a ciegas. Luego, debían tomar esa frase como una señal, porque la leyenda dice que Dios te señala el camino por el que debes conducirte". Seis meses después, el hombre llega en una limusina impresionante, con una ropa carísima y un deslumbrante reloj de oro. Se acerca al cura y le dice: "Padre, usted tenía razón, hice lo que me sugirió, apareció una frase que me lo dijo todo y todo cambió espectacularmente, como usted lo había anticipado. El libro apareció abierto en el inicio del Capítulo 18”. Obviamente, el cura le preguntó qué comentaba ese capítulo. Y el hombre dijo: "Nada especial, simplemente significaba que el Capítulo 17 había terminado".
Yo apuesto a que los argentinos nos demos cuenta de que tenemos que empezar un capítulo nuevo, que todo lo anterior quedó en el capítulo anterior y que solamente sirve como experiencia. Que hay que hacer una nueva historia y que hay que empezar a escribirla ahora mismo. Que sólo nos sirve poner manos a la obra y mirar siempre hacia delante.